Joan Vilà presenta ‘El Bosc enigmàtic’, una exposición nacida de las heridas del fuego en el Areny

Joan Vilà presenta ‘El Bosc enigmàtic’, una exposición nacida de las heridas del fuego en el Areny

  • La inauguración tendrá lugar el viernes 30 de octubre, a las 19 h, en el Centre Cultural Església Vella de Mont-roig del Camp, donde la muestra se podrá visitar del 31 de octubre al 9 de diciembre de 2026

El Centre Cultural Església Vella de Mont-roig del Camp acogerá la exposición El Bosc enigmàtic, del artista Joan Vilà, que se inaugurará el viernes 30 de octubre de 2026, a las 19 h. La muestra se podrá visitar del 31 de octubre al 9 de diciembre y propone una mirada artística sobre las huellas del tiempo, la resistencia de la naturaleza y la memoria de un lugar profundamente marcado por el fuego.

El origen del proyecto se remonta a enero de 2024, cuando Joan Vilà volvió a visitar el Areny después de unos meses sin acercarse. Allí descubrió un tronco que le cautivó por las texturas y las marcas que la erosión había dejado en su superficie a lo largo de los años. El árbol se mantenía en pie gracias a dos pinos que habían crecido a su lado y que le servían de apoyo, como si fueran muletas. Esta imagen despertó en el artista la necesidad de recuperarlo y darle una nueva dimensión creativa.

Vilà decidió cortar el tronco y llevárselo a cuestas por un camino difícil, de cabras. Aunque consideraba que aquel pino torturado ya era, por sí mismo, una escultura extraordinaria, el artista lo percibía como una obra todavía inacabada. Este descubrimiento se convirtió en el punto de partida de un proceso creativo que acabaría tomando forma con El Bosc enigmàtic.

Para entender el origen más profundo de la propuesta, hay que remontarse al 31 de agosto de 1979, cuando un incendio puso en alerta a todo Mont-roig del Camp. El grito ¡Foc a l’ermita! movilizó a vecinos de todas las edades, que subieron hacia la montaña de la Roca para ayudar a los bomberos a combatir las llamas. El viento dificultaba las tareas de extinción y el fuego se extendía por la montaña. Aunque l’ermita y Sant Ramon quedaron fuera de peligro, el incendio dejó amplias zonas devastadas.

Las consecuencias de aquel incendio todavía son visibles hoy en algunos pinos de la zona, que conservan en el tronco cavidades con restos de hollín. Estas marcas se convierten en testimonios silenciosos de un episodio que conmocionó al pueblo y que, décadas después, ha acabado inspirando la creación de la exposición.

 

 

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